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Más risas que lágrimas en el regreso

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La vuelta a las aulas no deparó incidencias importantes en la comarca

Nueve mil niños de la comarca arousana regresaron ayer a las aulas. Lo hicieron sin mayores incidencias que algún llanto aislado y las reticencias de lo más talluditos que estrenan centro. Las lágrimas caen contadas porque los niños ya no lloran por ir al cole. Muy pocos mostraban su desagrado ayer en la entrada de O Piñeiriño. Iago, de cuatro años, era uno de ellos. Ni con la promesa de que iba a reunirse con los colegas que no veía desde junio conseguía calmarse. A la salida daba su versión: «Estaba muy cansado», contaba. Una mentirijilla porque algún compi apuntaba que lo que le pasaba, según le confesó a su profesora, es que «echaba de menos a su mamá».

Lo cierto es que los procesos de adaptación, en los que los niños más pequeños van habituándose poco a poco a su nueva aventura escolar, han contribuido a restar dramatismo a las escenas de despedida en el primer día de colegio. Hoy por hoy parecen mucho más preocupados los padres que los chavales. En O Piñeiriño, apenas a unos metros de donde Iago lloraba, los niños de más edad aguardaban a que su profesora apareciese en la puerta para entrar por orden. Los chavales estaban esperando con total tranquilidad, hablando de sus cosas. El atasco en la entrada lo formaban algunos de los progenitores, que estaban casi en primera fila y hablando a voz en grito. A su vera, los rapaces preparados para hacer lo que ya saben: entrar con cuidado y ponerse en la cola correspondiente.

La Voz de Galicia

 

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